Col·lecció Memòria


Memoria nace en honor a mi tía Teresa, que hoy convive con el Alzheimer.

Crear esta colección ha sido una forma de comprender, desde el hacer, lo que a veces no se puede explicar con palabras. Cada pieza recoge ese aprendizaje silencioso que aparece cuando la vida cambia de forma inesperada.

“Memoria” habita en ese territorio difuso donde el recuerdo no desaparece del todo, pero tampoco encuentra el camino de vuelta. No es ausencia: es una presencia tenue, como una niebla que envuelve lo vivido. El recuerdo sigue ahí, insiste, pero ya no sabe cómo mostrarse.

Perder la memoria no es olvidar un dato. Es quedarse sin punto de regreso. Es avanzar sin poder mirar atrás con claridad. Y aun así, incluso en medio de esa bruma, el origen permanece. No como imagen nítida, sino como impulso: una fuerza callada que sostiene, incluso cuando ya no se sabe de dónde se viene.

Ella sabe que estoy a su lado, aunque no sepa cómo lo sabe. Y, sin embargo, la emoción siempre es la correcta.

Esta colección es también un recordatorio: de vivir con intención, de llenar la vida de momentos que merezcan quedarse. De poder, algún día, mirar atrás —o sentir, aunque no recordemos— y pensar: qué bien lo he vivido.

Porque el futuro es incierto. Y precisamente por eso, merece ser vivido sin reservas.